Mi flaquita venezolana es mi pareja y es una latina real, de esas que cuando se calienta no hay quién la pare. Apenas empieza la cachonda se le sale la tanga guinda y se queda casi desnuda, moviendo el culo para que se lo llene de una vez. Se pone en cuatro patas, se abre las nalgas con las dos manos y me ofrece el ojete bien cerradito, apretado, para que le entre despacio con mi gruesa verga. Al principio entra con fuerza y ella aguanta mordiéndose los labios, pero a los minutos ya está completamente dilatada, abierta y chorreando, pidiendo más. Me corro adentro en perrito y ni la saco: la volteo, la acomodo en cucharita y se la vuelvo a meter por el mismo culo sin darle respiro. Ahí la culeo otra vez, bien pegadito a su espalda, apretándole las tetas, hasta que me corro de nuevo y la dejo llena, dilatada y chorreando semen, suavecita y con una cara de placer que no se le borra. Dos corridas reales, culo apretado y una venezolana que pide pinga como si nunca hubiera probado.







