Mi cuñada se agarró una borrachera en la reunión familiar y me confundió con mi hermano: no fue necesario bajarle el calzón blanco, se lo corrí a un lado y le metí la verga en cuatro patas (todo grabado). Ella es un ama de casa de esas que te rompen la cabeza: poto de 10 de 10, todo en su sitio, y encima con la conchita cerradita, sin recorrido, de esas que no han visto mucha pinga. En la última reunión familiar se pasó de copas y se fue a acostar antes que todos; mi hermano, bien pendejo, se quedó dormido en la sala recontra ebrio. Yo con mucho morbo me metí a su cuarto, le puse la mano en el culo y ella, todavía con la cabeza en el aire, pensando que era su marido, se me puso caliente y aflojo en un como una putita, ya con el calzoncito blanco todo mojado. No hubo ni que quitárselo: se lo corrí a un lado y le clave la verga hasta el fondo en posición perrito. Me calentó de una manera increíble cómo gemía. Creo que se hacía la dormida; pero no se dio cuenta que la estaba grabando de arriba y de abajo, con ese coño húmedo a la vista. Al día siguiente la esposa de mi hermano se hizo la que nada pasó, pero yo estoy seguro que sí se dio cuenta. Igual, esa tremenda culiada ya quedó entre nosotros: nuestro secreto.







