Quiero tu pinga papi, metelo hasta el fondo … que rico!!
La encontré en la ducha, toda mojada y completamente desnuda, con ese culote que me vuelve loco. Su coño peludo me encanta, no necesito que esté depilada para querer comérmela entera. Poca palabras, más verga, porque ella sabe lo que quiere y yo sé cómo dárselo. La agarré parada, la pegué contra la pared de azulejos y le levanté una pierna para entrarle bien rico. Empezó a gemir y a decirme “mételo papi, mételo hasta el fondo”, y eso me encendió más que el agua caliente. Cada embestida la sentía apretarme, y su culote rebotaba contra mis muslos mientras yo le daba duro de frente. Terminé dentro, dejándole toda mi leche caliente y espesa, sintiendo cómo se le escapaba un gemido profundo. Ella solo me miró con esa sonrisa traviesa y yo sabía que quería más. Esa es mi colombiana deliciosa, siempre lista para que la llene bien.







